Una cena de la China

Como todo buen estudiante del Colegio, yo también comí en los chinos de Terrace. Todos sabemos que con $6 te llevabas un almuerzo con suficientes sobras para comer durante un par de días. Creo que todos comprábamos comida de los chinos no por lo buena, sino por lo barata. Pero, así era la vida y nadie se quejaba. Para todo buen colegial, los chinos de Terrace eran los representantes de la comida oriental en nuestra pequeña isla. Ahora, a dos años de dejar el Colegio (por graduado, no por quita’o) finalmente probé un plato de comida china “auténtica”...

La verdad es que la experiencia fue muy nueva y diferente para mí como para resumirla en una oración. Primeramente, hablemos de los chefs. Quienes prepararon la cena (los “suegros”) estaban visitando a los Estados Unidos por primera vez en sus vidas; no hablaban inglés ni español; y ya estaban cansados de comer comida americana. Así que fueron al “Asian market” más cercano y compraron todos los ingredientes chinos que pudieron encontrar que parecían auténticos.

Cuando yo llegué, ya ellos estaban terminando de cocinar. Como niño bueno que soy, ofrecí ayudarlos con lo poquito de chino que hablo, pero lo más probable no me entendieron, porque mi novia tuvo que corregir todo lo que yo intentaba decir. Con el poquito inglés que hablaban, lograron decirme “Sit down”, aunque me imagino que lo que intentaban decir era: “No te preocupes mijito, que ya casi terminamos con la comida.”

Nada, me senté a esperar y poco a poco fueron trayendo los platos a la mesa. Del olor solamente ya sabía que esto no era la típica cena de los chinos de Terrace. Había variedad de platos en esa mesa: camarones fritos, tofú, papas con zanahorias, revoltillo con tomates, un plato de sausage, pollo con pimientos, y una sopa que se llamaba “egg soup” en chino. Todos teníamos un platito individual con arroz. Ya yo estaba listo para comenzar, cuando mi novia me advierte que puede que la comida esté un poquito “spicy” para mí.

Aclarando, el boricua es diferente a sus hermanos latinoamericanos en algunas cosas. Todo se debe mucho a la cultura caribeña y americana que se ha mezclado con nuestra cultura latina (por más que lo quieran negar, se nos ha pegado un poco de cultura gringa en estas últimas décadas). Una de las cosas que nos hace diferentes al latinoamericano es la tolerancia al pique. El boricua no tolera el pique tanto como el inca del altiplano. Y esto lo menciono porque yo soy mitad-inca. Pero mi tolerancia al pique es 100% boricua.

Nada, con mi guille de inca, le digo que no se preocupe, que yo tolero el pique, y para estar listo, probé un poco de las papas con zanahorias mientras nadie miraba. ¡CON-TRA! Me tuve que tomar un vaso entero de iced tea antes de que todos se sentaran en la mesa a comer. Gente, si creen que conocen comida picante, tienen que probar la comida china “de verdad”.

La verdad es que es algo muy diferente de la comida criolla. Normalmente el ingrediente principal es algún vegetal, en vez de carne. En el caso de mi cena, usaron bastante pollo y carne porque sabían que yo comía comida americana. El arroz es algo menor, como un “side dish” para balancear el pique de los vegetales y la carne. Si no usan arroz, en su lugar comen noodles. No hay postres y normalmente no beben durante la comida (al final toman agua caliente o té). Sin duda una experiencia interesante y diferente para mí.

Durante la cena, yo no podía tolerar el pique. Sin mentir, por cada bocado me tomaba medio vaso de iced tea (no podía tomar agua porque solo tenían agua caliente). Escuché a los suegros decirle algo a mi novia, lo cual ella me tradujo como “ellos dicen que tu tomas mucha agua”. La comida estaba riquísima, pero demasiado picante. Ahora que conste, que ellos prepararon la comida lo “menos picante posible” para que no fuera muy fuerte para mí.

Así que ya saben, si algún día van a probar comida china de verdad, prerpárense que pica, pero es rica.